Medicina alternativa,salud familiar, humor,Autores,pintores,plantas.Tutoriales photoshop.Efemérides.Enlaces a las mejores páginas.Cocina.
Los niños pueden ponerse enfermos (o mejorar) en un espacio muy corto de tiempo. Además, está lo que algunos médicos llaman el factor 'veterinario': un bebé no puede decirnos que se siente mal o dónde le duele. A veces las señales y síntomas de enfermedad son obvios, por ejemplo el niño tiene tos, diarrea y vómitos, sarpullido, nariz con goteo constante o fiebre. Pero a menudo los únicos indicios son que el niño empieza a comportarse de una forma diferente a la normal. El siempre activo niño se vuelve somnoliento e irritable, o el niño normalmente hambriento no muestra interés por la comida. No siempre es fácil para un padre saber cuándo su hijo está realmente enfermo. Sin embargo, la mayoría de médicos aún consideran que el mejor juez de la salud de un niño son sus padres.

Los padres deberían de confiar siempre en sus propios instintos y sentido común. Si consideran que es necesario, deberían buscar consejo médico por teléfono o llevando a su hijo a la consulta del doctor. La mayor parte de las dolencias comunes como tos y resfriados, varicela o paperas, no necesitan ninguna intervención médica activa. A menudo todo lo que se necesita es un poco de consejo y tranquilizar a los padres. El médico puede decirles también a los padres cuál es el progreso natural de la enfermedad, de hecho algunas veces un niño se pondrá peor antes de mejorar.También hay que tener en cuenta la edad, puesto que algunas enfermedades se muestran de una forma distinta a medida que el niño crece. Afortunadamente, hay muy pocas enfermedades realmente peligrosas en la infancia, y en general todas ellas pueden der tratadas satisfactoriamente en una consulta o un hospital.