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¿Qué son?
l hígado, que es el órgano más grande de! cuerpo humano, realiza muchas funciones. Además de eliminar los productos de desecho, drogas y toxinas del torrente sanguíneo y almacenar ciertas vitaminas, también ayuda a la digestión de los alimentos y regula el contenido de azúcar de la sangre. Con un órgano tan complejo, no es sorprendente que puedan producirse muchos desórdenes. Tres de los problema más comunes son la hepatitis, la cirrosis y la ictericia.
La hepatitis es la inflamación del hígado, y sus síntomas iniciales incluyen una sensación general de malestar, náuseas, cefácelas, fiebre y
algunos dolores abdominales. Tras un par de semanas puede aparecer ictericia, que es un síntoma de muchos desórdenes hepáticos, y que implica amarillearniento de ojos y piel, oscurecimiento de la orina y color amarillento de los movimientos intestinales. (La ictericia es el resultado de la acumulación del pigmento pardoamarillento de la bilis bajo la piel). La cirrosis es el resultado de un daño continuado al hígado en e! que se produce muerte celular y se forma tejido cicatricial endurecido. Esto impide el funcionamiento normal del hígado y aísla las células hepáticas sanas de la provisión de sangre que necesitan. Los síntomas incluyen pérdida de peso, pérdida de apetito, indigestión constante, náuseas, vómitos y malestar general. El deterioro del hígado (que es potencialmente fatal) puede ser resultado de un envenenamiento, una hepatitis aguda o una cirrosis.
Causas
En los países más ricos, la causa más común de enfermedad del hígado es el consumo excesivo de alcohol, mientras que en los países más pobres de África y Asia, los problemas de hígado más serios son la cirrosis vírica y el cáncer primario de hígado. Otras causas de los problemas incluyen defectos congénitos e infecciones del hígado causados por bacterias y parásitos. Hay muchas causas víricas de hepatitis. Éstas incluyen la hepatitis Tipo A (infecciosa), que es la forma más común y normalmente se difunde a través de los alimentos y el agua contaminados y una mala higiene. La hepatitis Tipo B se difunde principalmente a través de la sangre, semen, saliva y agujas infectadas, y puede transmitirse de madre a bebé durante el parto vaginal. También existe la hepatitis Tipo C.
Tratamiento ortodoxo
Hay disponibles vacunas para la prevención de la hepatitis A y B. El tratamiento general es descanso, una dieta ligera y evitar el alcohol. A veces pueden usarse esteroides y medicamentos como interferón para los portadores crónicos. La cirrosis se trata frenando el daño celular del hígado, principalmente absteniéndose del alcohol. Pueden usarse diuréticos y antibióticos, y en algunos casos un trasplante de hígado es la única posibilidad de mejoría.
TRATAMIENTO COMPLEMENTARIO
Homeopatía
El tratamiento de la hepatitis crónica (a largo plazo) es constitucional y necesita un especialista hábil. En casos de hepatitis breve,
aguda (a corto plazo), pueden ser útiles los siguientes remedios:
• Bryonia: cuando los síntomas aparecen tras una exposición al frío y hay dolor y sensibilidad en la región del hígado.
• Mercurius: cuando la lengua es amarillenta, sucia y hay un hígado sensible
• Phosphorus: cuando hay una sensación de vacío en el abdomen y un anhelo de agua fría seguido por vómitos.
• Lachesis: cuando el hígado parece hinchado, sensible y hay un estómago distendido y doloroso.
• Hydrastis: para un hígado hinchado y tierno con secreción amarillenta en nariz y garganta.
Acupuntura
El tratamiento se administrará en una combinación de puntos situados en los meridianos del hígado, la vesícula biliar, el estómago y el bazo.
Reflexología
Se utiliza el masaje en zonas conectadas a la vesícula biliar, el hígado, el intestino delgado y grueso, el bazo y también el sistema linfático, así como áreas que están unidas al plexo solar y a las glándulas suprarrenales y pituitaria.
Fitoterapia china
Pueden prescribirse hierbas anripiréticas para regular la condición de la sangre.
Otras terapias
egún los hipnoterapeutas, puede usarse la terapia de control celular. La hipnocuración y el proceso de descubrimiento pueden ser útiles en este contexto, orientados al sistema inmunológico. Los terapeutas nutricionales utilizan un cierto número de alimentos, como la remolacha, que ayudan a drenar toxinas del hígado y la vesícula biliar, ayudando a la autorreparación. Un naturópata orientará el tratamiento a un control nutricional y dietético específico. La dieta es un factor crucial, y el hígado sufre considerables tensiones cuando se come inadecuadamente. El consejo será evitar el alcohol y los alimentos altos en grasas y también beber abundantes zumos de verduras frescas cada día. La hidroterapia (baño de contraste) y las hierbas hepáticas y colagogos pueden ser adecuados. Suaves ejercicios como el yoga pueden ayudar a estimular el hígado, del mismo modo que las compresas frías colocadas sobre el abdomen. Pueden aconsejarse también complementos de lecitina y minerales. La cromoterapia hará brillar luz amarilla en la parte inferior de la espalda sobre la piel desnuda y usará un cuadrado de seda amarilla llevado junto al cuerpo. El tratamiento de medicina ayurvédica se basará en fórmulas
ayurvédicas especiales y terapia de desintoxicación con panchakarma. La fitoterapia occidental sugerirá remedios que ayudarán al hígado a limpiarse y repararse a sí mismo.